Txakolí de Álava / Arabako Txakolina

Llodio inaugurará en primavera su primera bodega de txakoli en el caserío Beldio, en Gardea

Los hermanos Jon y Ander Gallastegi tenían claro hace quince años que querían vivir del campo. Por ello, emprendieron una aventura que dentro de unas semanas les llevará a inaugurar en su caserío -Beldio- la primera bodega de txakoli de Llodio. «Lo compramos con ocho hectáreas de terreno. Ahora están todas plantadas de viñas», comentan. El fruto de su esfuerzo está a punto de salir al mercado en forma de 25.000 botellas de un vino «muy aromático y afrutado», según los expertos.

Beldio comenzó a producir sus caldos en 2000, cuando empezaron a experimentar «para ir adquiriendo técnica. El año pasado ya produjimos 12.000 botellas», explican. El proyecto vitivinícola les ha llevado a profundizar en la tradición ‘txakolinera’ de Llodio y han averiguado que se trataba de un cultivo tradicional «sobre todo en la zona de Gardea».

En estos momentos, la localidad cuenta con otros quince productores, todos incluidos en la denominación de origen. La cosecha anual se lleva a la bodega de Arabako Txakolina, ubicada en el edificio Refor en Amurrio, donde se elabora.

Esto mismo hacían los hermanos Gallastegi. Pero, ante el aumento de la producción, han decidido construir su propia bodega, un complejo al que ya están dando los últimos retoques. De hecho, esperan inaugurarla en primavera. El futuro lo ven con esperanza. Creen que su producción se incrementará hasta las 50.000 botellas en cinco años porque las cepas más jóvenes producirán más frutos.

Sobre el proceso de elaboración detallan con orgullo que «lo tenemos muy controlado». Antes de vendimiar, cuidan el grado de azúcar de las uvas para decidir en qué momento y en qué orden hay que recoger los racimos, a fin de lograr un caldo uniforme. «Hacemos la vendimia a mano para que las uvas estén seleccionadas. Una vez prensadas, entran en los depósitos de fermentación donde se vigila el proceso para que se mantenga a una temperatura constate y no se pierdan los aromas».

De momento, los mayores consumidores de su txakoli se encuentran en la propia localidad, además de en Vitoria y Vizcaya. No obstante, cada vez más se demanda más desde Madrid y Cataluña. «Entre nuestros objetivos está difundir el nombre de Llodio en los mercados a los que vendamos nuestro producto», señalan.

Su deseo de convertir su caserío en un modo de vida ya se ha hecho realidad a imagen de los ‘châteaux’ franceses, en donde la bodega esté rodeada de los viñedos que la abastecen. Otro de los atractivos es que las viñas pueden visitarse, al igual que la bodega. Además, se puede comer en el restaurante que hay en el caserío.

(Marta Peciña. El Correo 26/2/2006)

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