Ante el desencuentro creciente entre la manera de consumir y producir alimentos se plantea este encuentro buscando motivar la reflexión en torno a la situación de la cadena alimentaria actual. Dentro de este marco el Convivium Araba-Alava de Slow Food realizado una serie de Talleres a través del instrumento llamado Laboratorio del Gusto para poner en valor nuestros productos alaveses a la vez que da alternativas para utilizar los mismos.
En esta ocasión, el 17 de enero de 2012, en la Sociedad Gastronómica Zapardiel dedicamos una jornada a la cata de carnes de nuestros productoras/es responsables, así como a la puesta en práctica de modos y maneras sencillas de llevarlos a nuestra mesa.
Maite González y Luis Angel Plágaro realizaron un fabuloso taller en que nos pusieron a la última sobre albóndigas y hamburguesas, productos que siempre se ha ligado en exceso al fast food y sin embargo son productos, si se saben elegir, saludables y lejanos a esa acepción mítica.
Firmado por Alberto López de Ipiña -presidente del Convivium Slow Food Araba-Álava- aparece en el último número de la revista Ecos de Santa Teodosia el artículo “Nuevos profesionales para nuevos tiempos”, en el cual se pasa revista a un nuevo modelo de productores agroalimentarios que siguen la filosofía Slow Food y, en su mayor parte, son miembros de nuestro Convivium.
Se presentan las actividades e inquietudes de Andrés Iturrate y Carlos Fernández, del Museo de la Miel en Murguía; Raúl Rituerto y su explotación agrícola-ganadera de Azáceta; Koldo López Borobia y su producción de sidra ecológica; Ismael Ruiz de Azúa y su producción de carne ecológica de Maturana; Adolfo Martínez de Santos y su ganadería de ovejas, cabras y caballos autóctonos en Gillarte (Kuartango); Víctor López Izquierdo y Marisol Pérez de Onraita, con su explotación de carne de potro de la montaña alavesa; termina la exposición con Iosu San Vicente y su queso de alta calidad de San Vicente de Arana.
Adolfo Martínez de Santos es otro de los productores alaveses responsables, comprometidos en el mantenimiento de nuestra biodiversidad, apostando por razas autóctonas como la Oveja Latxa, la Vaca Terreña, la Cabra Azpigorri, o el Caballo de Monte del País Vasco (estas tres últimas en peligro de extinción) bastiones de la sostenibilidad.
Premisas en su explotación son “el máximo respeto hacia el bienestar y la protección de los animales, así como prácticas y manejo extensivo de la cabaña poniendo por encima, siempre, la calidad a la cantidad”.
Alfonso convencido de la necesidad de la conservación del medio y del entorno natural es, junto a su familia, una de las esperanzas que nos queda de mantener el patrimonio cultural alimentario de nuestro Territorio Histórico de Álava.
También cria algunos cerdos, para consumo propio, aprovechando el suero de pastores de la zona y el forraje de la huerta, consiguiendo inmejorables resultados.
Su ganado está todo el año en el monte a excepción de los momentos de partos en los que a causa de la proliferación del lobo y el peligro que corren las crías recién nacidas.
Este ganadero observa el máximo respeto con los animales facilitando las mejores condiciones necesarias para su desarrollo vital, evitando cualquier tipo de daño, malos tratos y molestias innecesarias a lo largo de su vida que hacen innecesarios los habituales tratamientos veterinarios.